Samsung galaxy buds 4 pro: 249 € que obligan a iphone a esconderse

Samsung acaba de hacer lo que Apple no: lanzar unos auriculares que suenan tan bien que incluso los usuarios de iPhone se los plantean, aunque eso signifique renunciar a mitad de trucos. Los Galaxy Buds 4 Pro, a la venta desde el viernes en Amazon por 249 €, son la primera certificación oficial de que la guerra del audio inalámbrico ya no la gana quien controla el ecosistema, sino quien controla el ruido.

El rumor en la oreja

He pasado cuatro semanas metida en trenes, pasillos de hospital, salas de redacción y un par de conciertos de garage con estos diminutos cilindros metálicos. La conclusión es tozuda: el ANC de Samsung bate al de AirPods Pro 2 en frecuencias medias, esas que convierten el traqueteo del metro en un zumbido lejano. La doble cápsula —woofer de 10 mm y tweeter de 5 mm— deja respirar a los graves sin apretar el pecho a las voces. Rosalía, Frank Ocean o un podcast de economía, todo suena como si el sonido hubiera sido mezclado para ti y no para la sala.

El truco está en el estuche. No en su carga rápida —tres horas tras cinco minutos— sino en la tapa de metacrilato que deja ver los auriculares como si fueran peces de laboratorio. Es un guiño sutil: Samsung presume de hardware incluso cuando está guardado. Y presume con razón: 5,1 g por auricular, distribuidos con una inclinación de 15° que reduce la presión en el canal. Me los he olvidado puestos durante tres horas de vuelo. Eso no me pasaba ni con los Bose QC Earbuds II.

El precio del amor cruzado

El precio del amor cruzado

Pero hay un detalle que duele. Si tu móvil no es un Galaxy S22 o posterior, te quedas fuera del SSC, el códec propietario que eleva el streaming a 24 bit/96 kHz. Traducción: un Xiaomi o un Pixel escuchará lo mismo, pero con 20% menos de matices. Peor aún: iPhone solo los reconoce como auriculares Bluetooth genéricos. Ni traducción simultánea, ni detección de sirenas, ni la posibilidad de compartir audio con otros Buds. Apple convierte a los Buds 4 Pro en huérfanos de funciones, aunque el sonido siga siendo lo suficientemente bueno como para hacer trampa.

La ironía es que Samsung ha logrado lo que nadie: hacer que la exclusividad duela más en la marca rival. Los usuarios de iPhone pagan 249 € por un 70% de producto. Los de Galaxy, por el 100%. Y aún así, muchos se los comprarán. Porque la cancelación de ruido es tan agresiva que en la línea 12 del metro de París solo queda tú y la batería de batería de tu playlist. Porque el IP57 aguja sudor y lluvia sin quejas. Y porque, por primera vez, Samsung ha diseñado algo que no parece un juguete: parece una herramienta.

La cuenta atrás de apple

La cuenta atrás de apple

Los Galaxy Buds 4 Pro no son perfectos. El micrófono sigue captando viento en días de más de 20 km/h. La app Galaxy Wearable en Android tiene anuncios de Samsung que no puedes quitar. Y la batería de 61 mAh por auricular es justita si activas el modo 360°. Pero el mensaje es claro: Samsung ha dejado de perseguir a Apple y ha empezado a adelantarla por la derecha. Cuando Tim Cook presente los AirPods Pro 3 en septiembre, ya habrá un estándar de referencia que no lleva su logo. Y eso, en Cupertino, duele más que cualquier filtración.

249 €. Eso cuesta hoy la certificación de que el audio inalámbrico ya no es territorio exclusivo de nadie. Samsung lo sabe. Apple también. Y tu oído, tarde o temprano, lo terminará notando.